Erwin Deger

El mejor revestimiento de una empresa es el buen servicio

Han transcurrido casi 20 años desde que Serinco abrió sus puertas. Desde entonces se han dedicado a recubrimientos como acabados especiales, impermeabilización, pintura y pisos, entre otras actividades. Pero no hay duda de que el mejor revestimiento aplicado ha sido el buen servicio, pues esta cualidad ha dado solidez y excelente proyección a la empresa que Erwin Deger fundó con el apoyo de su esposa.

Desde el primer día en que Serinco abrió sus puertas, han mantenido la disciplina, el esfuerzo y la unión familiar. Ello se ha visto recompensado con la oportunidad de iniciar operaciones en El Salvador.

Y Deger, va por más. Tiene en la mira al resto de Centroamérica, un sueño que espera concretar pronto, tal y como ha ocurrido con los anteriores, trazados en compañía de su familia. “Todo empezó en chiquito. Solo estábamos mi esposa, mi hermano y yo. Iniciamos con muchos anhelos, energías y penas, y eso no ha faltado… ni los anhelos, ni las energías, ni las penas”, comenta el profesional mientras ríe.

Deger habla de su compañía con un modesto orgullo. Desde el primer día, Serinco ha sido una fuente de felicidad y satisfacciones. “Esta empresa me ha permitido alcanzar mis propias metas. Mi familia depende de este negocio, pero también es satisfactorio ver cómo el éxito le sirve también a las familias de los colaboradores. Es, sin duda, una doble alegría”, afirma.

Un hombre con conciencia social

No hay duda de que el recurso humano es importante para Deger. A cada trabajador, todas las quincenas le espera, además de su paga, una refacción y un taller sobre diversos temas. Además, promueve la participación en cursos de la Cámara Guatemalteca de la Construcción (CGC) y del Intecap.

En el caso del personal administrativo, les provee de media beca para que continúen con sus estudios universitarios. El único requisito es llevar las calificaciones que comprueben su buen desempeño en las aulas.

“Tenemos que empezar en casa, motivando a los colaboradores, ya que nuestro valor agregado es la calidad de las personas que trabajan aquí; además, la atención personalizada y el esmero que ponemos a cada proyecto”, expresa.

Esa cercanía con el cliente también corre por cuenta de Deger, pues supervisa personalmente las obras, sin importar qué tan lejanas estén. Es ingeniero Industrial por la Universidad Rafael Landívar y, en la misma casa de estudios superiores, obtuvo un posgrado en Ingeniería Administrativa. Asimismo, tiene un diplomado en Gerencia en Tayasal y ha recibido cursos especializados en Estados Unidos.

Es inspector certificado Nivel 1 NACE, extendido en el país norteamericano, lo que constituye una garantía de que quien contrata sus servicios tendrá un producto normado y con los más altos estándares de calidad.

En ese sentido, Serinco busca ser aún mejor. “Queremos la certificación HSE relacionada con la seguridad ocupacional. Ahora estamos trabajando mucho en la parte de seguridad industrial con el apoyo de la CGC y la OIT”, refiere Deger.

El anterior no es el único momento en el que ha recibido el acompañamiento de la Cámara Guatemalteca de la Construcción. Este profesional de los revestimientos se ha apoyado en los talleres que se brindan en dicho conglomerado y ha estrechado relaciones con clientes existentes y con nuevos.

Él también le ha brindado un importante servicio a la Cámara, pues promueve la formación es valores y políticas relacionadas con el sector. Es presidente de la Asociación de Contratistas y participa en la comisión de inversión privada y en la de Responsabilidad Social Empresarial. “Hemos estado trabajando en fortalecer la parte privada de la Cámara. Se han realizado ruedas de negocios, talleres de emprendimiento local, dentro y fuera del país; hemos facilitado herramientas para que los negocios crezcan y estamos haciendo gestiones todo el tiempo para traer a otros contratistas. Cámara de la Construcción definitivamente me ha servido para colaborar con el gremio y con el país; tenemos excelentes relaciones y compartimos en un ambiente agradable”, cuenta.

Es momento de atreverse

Pese a las complicaciones y retos que como empresario ha tenido que afrontar, el profesional de la ingeniería no duda al consultarle si vale la pena ser emprendedor: “Creo que todo sirve en el aprendizaje, cada reto que se plantea, cada oportunidad de negocio que se avizora o los planes que se trazan. No hay nada mejor que ver los sueños realizados y alcanzar la realización. Lo recomiendo absolutamente”.

Deger explica que en su momento vio que la rama de los recubrimientos no estaba siendo bien atendida. “Es importante encontrar ese nicho en el que podemos hacer la diferencia”, aconseja.

CACIF